Tulúm
Cuando Juan de Grijalva, explorador español, navegaba por las vírgenes costas del Mar Caribe, se asombró de una de las primeras vistas que a lo lejos observó. Entre los altos acantilados sobresalía una estructura antigua erigida en piedra y con características constructivas que llamaron su atención. Se trataba del antiguo puerto de Tulúm. Este navegante realmente admiró la antigua ciudad e incluso en su diario llegó a compararla con la ciudad española de Sevilla.
En 1842 el diplomático y aventurero estadounidense John L. Stephens hizo un recorrido de algunas de las ciudades mayas de la Península de Yucatán, acompañado por su amigo el inglés Frederick Catherwood. Ellos hicieron la primera recopilación importante de información de muchos sitios, incluyendo Tulúm. Muchas de las zonas inclusive fueron visitadas por primera vez por este par de curiosos viajeros. Catherwood era un experto dibujante y arquitecto que realizó muchos esquemas y bosquejos que acompañaban los reportes de Stephens. Los que realizó de Tulúm aún mostraban una densa selva surgiendo dentro de algunas de sus estructuras. También hicieron una descripción de los coloridos murales que en ese tiempo se mostraban en un estado de mejor conservación al actual.
Es hasta 1924 que el arqueólogo Samuel Lathrop hace el primer sondeo de la zona en donde se abarcaban completamente todos sus elementos. A partir de esta investigación, ahora sabemos mejor la historia de Tulúm, uno de los sitios más importantes del Periodo Posclásico (1000-1519 d.C.) .
Conocemos ahora que esta ciudad se desarrolló alrededor del siglo XIII después de Cristo, aunque hay evidencias arqueológicas que muestran asentamientos desde el Periodo Clásico (250-1000 d.C.). También, que su apogeo se da después de que los grandes centros al interior de la Península, como Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán, son abandonados tras periodos de constantes conflictos. Este auge continuó así hasta que los españoles llegaron.
El periodo Posclásico Tardío, situado cronológicamente dentro de los años 1250 a 1519 d.C., vio florecer a la costa caribeña de Yucatán y Quintana Roo. Esta región estaba regida casi completamente por centros que tenían el poder de controlar el comercio y la compleja red de navegación desde el norte de Yucatán hasta la Bahía de Honduras. Entre estos centros se formaban asociaciones frágiles que se disputaban el poder, es por eso que se cree que ciudades como Tulúm estaban fortificadas.
Claramente podemos distinguir en Tulúm la muralla con cinco accesos techados que rodea al sitio, cubriendo los tres lados del perímetro rectangular que no daban al acantilado; y torres de vigilancia en la periferia sobre las esquinas noroeste y suroeste, que permitían la constante vigilancia del sitio ante un posible ataque o saqueo.
No obstante la clara característica defensiva del sitio, en Tulúm también podemos encontrar otro tipo de edificaciones que tienen una función mucho más ceremonial. El estilo al cual pertenecen le llamamos "de la Costa Oriental", el cual estaba vigente a partir del 1400.
Este estilo tiene elementos mucho más sencillos que otros que se desenvolvieron en el área maya. Las construcciones son mucho más pequeñas y no tienden a la monumentalidad vertical ni horizontal, más bien siguen el contorno de los cuerpos cuadrangulares. Hay muy poco uso de escalinatas que conduzcan a un espacio de acceso más limitado, no obstante, el llamado Castillo es la estructura que presenta una base escalonada y que da al espectador la mejor vista, tanto del azul mar como de la zona entera.
Las construcciones tienen en su mayoría los techos planos, pues el uso de la bóveda maya que vemos frecuentemente en el área maya durante el Clásico se va perdiendo, esto lo podemos observar claramente en la Casa del Noroeste o incluso en el Templo del Dios Descendente. Este último presenta a una de las figuras más importantes del sitio, el Dios Descendente, o Dios E, una deidad asociada a la divinidad del maíz. En la arquitectura de Tulúm no vemos etapas constructivas, al menos en la mayoría de los edificios. Lo que hay en cambio, son pequeños edificios dentro de las mismas construcciones, pero que pertenecen al mismo periodo.
Para los mayas los recursos acuíferos tiene una gran importancia dentro de la cosmología, ya que dependían del agua para la agricultura y subsistencia diaria. Pero también, forman una parte vital dentro de la vida cotidiana. En la Casa del Cenote y en la Casa del Chultún podemos ver reflejada la necesidad de brindar honor y homenaje al vital líquido. Ambas estructuras fueron construidas tomando en cuenta estos elementos que les dan nombre. En la primera se encontraron tumbas de algunos miembros de la élite del lugar.
Hay muy pocos elementos decorativos dentro de la zona, sin embargo la pintura mural que encontramos en algunas estructuras es digna de admirarse. Principalmente, los frescos de la cámara interior de la Estructura 16 son los que tienen un mejor estado de conservación, ya que la sal del mar, la humedad y el viento son factores enemigos de la preservación de la pintura.
Dentro de los temas principales de las pinturas podemos observar la presencia de diversos dioses, tanto masculinos como femeninos, entre ellos la tan importante deidad para los mayas, Chac. Chac era el dios de la lluvia, de la que tanto dependían para sobrevivir. También podemos ver representaciones de vegetación, tales como: mazorcas de maíz, frijoles y calabazas que en conjunto hacían la milpa (palabra originaria del náhuatl, milli parcela sembrada y pan encima de), el sistema de agricultura preferido de Mesoamérica. Serpientes entrelazadas y el símbolo que se cree que está asociado con el concepto de soberanía, la estera, se localizan en algunos fragmentos de las pinturas. Todos estos elementos bajo el estilo pictórico llamado "Internacional", ya que se presenta durante este periodo en lugares desde el centro de México y hasta la Península de Yucatán. Tiene las características y el orden parecido a los que encontramos en los códices prehispánicos.
Tulúm se ubica en la provincia de Ecab y es de los sitios mejor conservados de la zona maya. Gracias a esto nos da un amplio panorama de cómo vivía la gente en este periodo. Hoy en día recibe a más de 2000 visitantes al día que recorren las pequeñas calzadas o sacbes del sitio y que vienen a admirarlo, en parte por la cercanía al gran destino turístico de Cancún; pero por otro lado para poder apreciar el único contraste que se da entre el siempre cambiante Mar Caribe y lo que parece no haber sido tocado por el tiempo.
Referencias
Olton, Elizabeth D.
2002 The Art of Self Promotion: Representation of Authority, Autonomy, and Wealth in the Murals from Structure 16, Tulúm, Quintana Roo. In La Organización Social entre los Mayas. Memoria de la Tercera Mesa Redonda de Palenque. Vera Tiesler, Rafael Cobos y Merle Greene coords. México: Instituto Nacional de Antropológía e Historia, CONACULTA.
Paxton, Meredith
1999 Structure 16, Tulum, Quintana Roo. Iconography and Function of a Late Postclassic Maya Building. In, Mesoamerican Architecture as a Cultural Symbol. Jeff K. Kowalski ed. New York and Oxford: Oxford University Press.
Toby Evans, Susan
2004 Ancient Mexico and Central America Archaeology and Culture History. New York: Thames and Hudson.