Chichén Itzá
Si existe alguna ciudad imponente en Mesoamérica, sin duda fue Chichén Itzá. Fue llamada "Ciudad Real" por Francisco de Montejo en 1533, quién ahí estableció por un breve periodo de tiempo sus cuarteles. En esos tiempo todavía era el destino para miles de peregrinos que estaban unidos por la religión prehispánica al sitio, ya que esperaban la llegada de Kukulcán, o Quetzalcóatl la Serpiente Emplumada.
Hasta el año 1842 no hubo mayores referencias a la ciudad antigua. En ese año Chichén Itzá es visitada por John L. Stephens, quien realiza una primera exploración de la ciudad. Sus observaciones fueron de mucha utilidad para las investigaciones y sondeos que le siguen. Un gran número de arqueólogos y especialistas van a centrar sus estudios en este sitio. A partir de 1920 se empiezan las excavaciones, conservación y reconstrucción de algunos edificios.
La cronología de Chichén Itzá no ha sido del todo estudiada ni comprendida. Se cree que pudo haber sido habitada a partir del periodo Preclásico Tardío (300 a.C. - 250 d.C.). Esto es lo que se espera de un sitio con dos grandes cuerpos de agua en sus cercanías. A pesar de esto, no hay registros de cerámica u otras evidencias arqueológicas que lo determinen de esta manera.
Es hasta el siglo VIII d.C., que se empiezan algunas de construcciones al sur de la plaza principal. También el uso ritual del Cenote Sagrado se empieza en este mismo siglo. De hecho, el nombre de Chichén Itzá proviene del uso del cenote, pues significa "boca del pozo de los itzaes". El nombre del sitio también es una referencia a los itzaes, quienes habitaron Chichén Itzá por un largo periodo de tiempo.
Existen al menos en la zona veinte conjuntos arquitectónicos fuera del área principal, dedicada a la vida cívico-ceremonial de la elite. Esta área principal estaba restringida al acceso general por una serie de murallas.
Chichén Itzá es considerada la capital de una amplia zona del área maya durante los periodos Clásico Terminal (600-1000 d.C.) y Posclásico Temprano (1000-1250 d.C.). Tan importante fue esta ciudad y su apogeo que aún en las épocas de la conquista quedaba en la memoria de muchos habitantes de la Península, las leyendas e historias del poder de Chichén Itzá.
La ciudad tiene dos apogeos en diferentes periodos de tiempo, los cuales se pueden ver reflejados en la arquitectura del sitio. El primero se dio durante el Clásico Terminal, cuando estructuras con estilo semejante al Puuc fueron edificadas. El segundo fue con la llegada de los Itzaes quienes trajeron a la ciudad un nuevo estilo que mezclaba aspectos del centro de México, en especial de los toltecas, con rasgos mayas.
Existen en el sitio más de treinta caminos internos, calzadas elevadas llamadas sacbes que convergen en el área cívico-ceremonial principal. Estos caminos cruzan las diferentes estructuras del sitio y conectan el núcleo de la ciudad con el área donde la población más sencilla vivía, en casas hechas con materiales perecederos. De ellos no se tiene registro, más que la huella que dejaron al construir los templos y palacios de gobernantes, sacerdotes y la nobleza.
La parte de la ciudad ubicada en el sur se le ha llamado "Viejo Chichén" ya que se cree que pertenece a la primera etapa constructiva de la ciudad, la cual tiene características y elementos decorativos del Puuc. Esta fase inicial se une al resto del sitio por un sacbe, y el número de estructuras que tiene denota que fue un espacio muy importante. Entre estas edificaciones está la Casa de los Caracoles, la cual tiene una majestuosa bóveda y muros decorados con varios caracoles de mar como de 15 centímetros; en la entrada principal tiene una serie de columnas creando un espacio muy interesante de sombras, mismo que esta cuidado por dos atlantes.
También en esta parte está la Galería de los Monos y el Templo de los Búhos, ambos decorados con monos y búhos respectivamente. Otra pequeña estructura que encontramos aquí, pero una de las más originales es la Plataforma de la Tortuga, que consta de una base circular con dos pares de escaleras, una al frente donde también se puede ver la cabeza de una tortuga, y otra atrás, donde está la colita de dicho animal. Por lo tanto, las escaleras sirven para subir a la plataforma, pero también para dar la idea de las patas de la tortuga.
Sin duda el edificio más especial de la zona es el Observatorio del Caracol, que debe su nombre a la escalinatas interiores en forma de espiral. Es una estructura circular colocada sobre una plataforma con escalinatas, soluciones que le dan altura. La fachada principal del Caracol da al oeste, y fue calibrada para que permitiera la observación astronómica del cielo, en particular los movimientos de Venus, el sol, la luna y las Pléyades.
En la misma plaza que encontramos el Caracol podemos ver el Conjunto de las Monjas. Cuenta con estructuras palaciegas y un pequeño juego de pelota. El edificio principal tuvo seis periodos constructivos, y la que vemos hoy en día fue ricamente decorada con inscripciones, pintura mural y mascarones con la figura del narigudo dios Chac.
El Osario, o Tumba de Gran Sacerdote es también un edificio muy importante en Chichén Itzá. Fue construido sobre una cueva, con la cual se comunicaba con un profundo túnel, dando la idea de que era un pasaje al inframundo. Se trata de una pirámide con cuatro escalinatas, una de cada lado; y está decorada con serpientes de diferentes tipos, pájaros, hombres con máscaras de dioses semillas de cacao entre otros motivos.
La Plaza de las Mil Columnas es un espacio muy amplio que se encuentra formado por decenas de columnas de varios tamaños y alturas. Su uso aún no se ha comprobado aunque hay diversas interpretaciones, como por ejemplo que haya servido como un mercado o para actividades rituales. Inserto es esta estructura está el Templo de los Guerreros, en el cual numerosas pilastras con personajes tallados aparecen en orden sobre una plataforma. Cada personaje tiene atributos de guerrero, reflejando en este ejército simbólico, el militarismo que estaba presente en la sociedad de Chichén Itzá durante el Posclásico Temprano.
El Castillo, o Pirámide de Kukulcán, que mide 55 metros por cada lado y 30 de altura es la construcción más grande de Chichén Itzá y no debemos de olvidar, una de las Nuevas Maravillas del Mundo. Cada una de sus escalinatas tiene 91 peldaños, la suma de todos estos, más el escalón de la plataforma del templo que lo corona hacen la suma de 365, los días del año solar. Su orientación y diseño hicieron de esta pirámide un gigantesco reloj solar, el cual celebra ceremonias dedicadas a este importante astro para los mayas. El mejor ejemplo de esto se da durante la puesta del sol en el equinoccio de primavera cuando la sombra de las serpientes en las balaustradas de las escaleras hacen un movimiento descendiente.
Chichén Itzá tiene un total de 13 canchas de juego de pelota, y también tiene la más grande de Mesoamérica, lo cual nos indica que esta actividad tenía una enorme importancia dentro de la ciudad. El Gran Juego de Pelota mide alrededor de 120 metros de largo por 30 de ancho. Se forma por dos elevados muros que tienen en el centro los aros o marcadores del juego. Cada uno lleva la representación de serpientes emplumadas entrelazadas. También en la parte de abajo de los muros podemos encontrar imágenes de escenas del juego talladas en las piedras. En el espacio que rodea la cancha encontramos el Templo Norte, el Templo Sur y el Templo de los Jaguares, asociados al ritual del juego de pelota.
Un sacbe guía al visitante al Cenote Sagrado, un sumidero que tiene un diámetro de 60 metros y una profundidad estimada de 36 metros. Este cenote tenía un carácter ritual exclusivo, llamado ts'onot por los mayas, ya que eran lugares de comunicación con las divinidades de agua. Se le arrojaban ofrendas que incluían piezas de cerámica, artículos de oro y jade, y muchas veces seres humanos y animales producto del sacrificio.
Así como existen diversos estilos arquitectónicos mezclados en la zona, también existen una mezcla en lo que fueron las relaciones políticas de Chichén Itzá. Al principio se cree que la ciudad estaba regida por familias mayas que pudieron haber emigrado de la zona del Puuc. Posteriormente, se piensa que las evidencias de estilos que venían del centro de México tenían que ver con quienes habitaron la ciudad para el Posclásico, especialmente los Toltecas de Tula.
La gloria de Chichén Itzá finalmente terminó cuando la ciudad fue invadida y conquistada por miembros de la realeza de Mayapán, otro ciudad importante en Yucatán, entre los años 1185 y 1204 d.C. La ciudad fue abandonada, aún así mantuvo su carácter ritual, siendo el escenario para diversas ceremonias que se relacionaban con el Cenote Sagrado. Todavía en épocas de la colonia el Franciscano Diego de Landa observó la actividad ritual y el depósito de ofrendas frente al Cenote Sagrado.
Hoy por hoy Chichén Itzá junto con la ciudad de Teotihuacan son los destinos arqueológicos preferidos de muchos, sin duda los más visitados de México. Nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1988, Chichén es la ciudad perfecta para conocer la rica historia de los mayas de la Península de Yucatán.
Referencias
Arqueología Méxicana
2008 Arqueología Mexicana, Edición Especial, Guía Visual de Chichén Itzá Yucatán, vol. 27 . México: Editorial Raíces.
Chase, Clemency
2001 Chichén Itzá. En Archaeology of Ancient Mexico and Central America. Susan Toby Evans y David L. Webster eds. New York: Routledge.