Calakmul
Enrique J. Palacios es una de las primeras personas que se introduce sin temor a la selva, con el objetivo de comprobar la leyenda que entre los trabajadores chicleros rondaba. Una ciudad antigua en ruinas, cubierta por una densa jungla visitada solo por quienes la habitaban, solo por aquellos que vivían dentro del reino del jaguar.
Esta es su primera impresión: "...la vereda desemboca a un espacio abierto cuya contemplación fuerza al viajero a detenerse. Testigo de lejanos tiempos expresivos en el elocuente silencio de los extraños caracteres que lo cubren, álzanse severamente alineadas, como en el espectáculo de una escena inenarrable, enormes lajas de color blanco amarillento, diestramente cortadas en paralelogramo, mientras en el suelo yacen otras conservando restos de figuras en relieve sobre sus caras, y con signos jeroglíficos grabados en los cantos. Bajo la bóveda perenne de altísimos árboles, en la soledad del inmenso bosque circundante aquellas piedras escritas parecen alegrarse con fantasmagórica vida, y dijérase que un lienzo con impresiones de mil años se descorre de súbito a los ojos del explorador".
A comparación de otros sitios mayas, la antigua ciudad de Calakmul fue descubierta ya iniciado el siglo XX. Y su descubrimiento no es el producto de sondeos arqueológicos exactos, sino de la casualidad. Es en 1931 que un grupo de chicleros le informan al botánico Cyrus Longworth Lundell de la existencia de unas ruinas en los caminos que tomaban para localizar a los árboles del chicozapote, o árboles del chicle. Lundell, quién se impresionó por la monumentalidad de dos de las principales estructuras, le da el nombre de Calakmul a la zona, el cual significa: dos cerros adyacentes, en maya (ca dos, lak adyacente y mul montículo artificial).
Rápidamente informa de este hallazgo a su amigo Sylvanus G. Morley, en ese entonces director del proyecto arqueológico de Chichén Itzá de la Carnegie Institution de Washington. Con el permiso del Departamento de Monumentos Prehispánicos, Morley hace la primera exploración del sitio. En los años siguientes van a continuar las investigaciones tanto de Calakmul como de las zonas aledañas, hasta los años ochenta que se empiezan las excavaciones sistemáticas, primero bajo la instrucción del legendario arqueólogo Román Piña Chán y después a cargo de William Folan.
A partir de 1994 se va a llevar a cabo el Proyecto Arqueológico de Calakmul, un proyecto diferente a los demás, ya que se aplica el concepto de eco-arqueología, es decir el balance entre el cuidado de las estructuras arqueológicas y el entorno ecológico. Gracias a esto Calakmul aún conserva esa cualidad mística y romántica, oculta bajo un espesor selvático. De hecho en 1989 se creó por decreto presidencial La Reserva de la Biósfera de Calakmul con una extensión de 723,185 hectáreas, volviéndose la segunda área natural protegida más grande del país.
La historia de Calakmul es, sin embargo, más antigua. Remontándose al Periodo Preclásico Medio (600-300 a.C.), hace un recorrido por los periodos sin interrupción hasta el Clásico Terminal (800-1000 d.C.), esto significa casi 1600 años de ocupación.
La ciudad se ubica en lo que los arqueólogos hoy llaman las Tierras Mayas Bajas del Sur. El núcleo abarca aproximadamente 25 kilómetros cuadrados y se encuentra sobre una plataforma de piedra caliza rodeada de aguadas, que fungían como depósitos naturales de agua con una capacidad de hasta 100 millones de litros, ya que en esta zona a diferencia del resto del área maya, no había cenotes ni ríos subterráneos.
Durante el Preclásico Medio, Calakmul se empieza a formar como un centro de poder muy importante, en el cual se concentra el control de los asentamientos de la región. Ya durante el Preclásico Tardío se construyen las estructuras más altas de lugar, las cuales alcanzaban más de 50 metros de altura.
Empezando el Periodo Clásico (250 d.C.), Calakmul va a estar al frente de muchas otras ciudades, ejerciendo su poder como capital de la región. Esto le va a dar una estabilidad política y social. También durante este periodo vamos a ver una riqueza de formas y colores en las expresiones cerámicas. De igual manera en el Clásico se van construir los caminos que conectaban a Calakmul con sus numerosos aliados a través de la densa selva, los cuales conocemos como sacbes, caminos alzados.
Entre sus alianzas formadas por matrimonios diplomáticos arreglos tributarios van a estar los sitios como El Guiro, Nakbe, Caracol, Uaxactún y Tintal; por otro lado su constante conflicto con Tikal va a llevar a estas dos potencias a tener una invariable comunicación muy poco amistosa.
El periodo Clásico va a traerle a Calakmul el poder para colocarla como el centro de alianzas más importante del área maya, obteniendo también victorias ante Tikal. Con la familia o el linaje de los Yuknoom al frente de esta capital, se vuelve la súper potencia de las Tierras Bajas Mayas del Sur.
Para el año 686 d.C. Yuknoom Yich'ak K'ak' conocido como Jarra de Jaguar sube al trono, y uno años después se enfrenta de nuevo ante Tikal, quien en ese momento estrena rey y empieza a cobrar mucha fuerza. Esta vez Calakmul no fue tan afortunada y en 695 Jarra de Jaguar es capturado por el rey de Tikal, venciendo a su ejército. Después de esta derrota, ya nada fue igual para Calakmul. Los habitantes perdieron la fe en el rey y con esto poco a poco vino su declive. Sus aliados van dejando los lazos que los unen y forman nuevas alianzas con ciudades emergentes en el norte.
Dejando a un lado de la interesante historia política de Calakmul, las expresiones artísticas también colocan a esta ciudad antigua al frente de las artes de Mesoamérica.
En Calakmul hubo una gran tradición funeraria, ya que el culto a los antepasado se vuelve una práctica muy importante dentro del pensamiento de los mayas. Hubo tres tipos de tumbas. La primera constaba en excavar un espacio en el suelo y acondicionarlo con muros de lodo, ahí se colocaba al difunto y se ponía también una ofrenda que dependía de su estatus social. El segundo tipo se cree que tenía una planeación previa a la muerte del difunto, y para su construcción se hacían muros recubiertos de lodo y una bóveda al estilo maya. Por último, el tercer tipo se construía dentro del espacio habitacional, y de igual manera que el primero, se excavaba un espacio en el suelo de algún cuarto de la casa. Los últimos dos también tenían ofrendas, y éstas podían llegar a ser ricos atuendos en jade, perlas y conchas, acompañados de las más finas vasijas de cerámica polícroma, lo cual quiere decir, en varios colores.
Se preparaba el cuerpo del difunto para hacer un viaje al Xibalba, el inframundo de los mayas. Ponían en la tumba diferentes objetos que le serviría al difunto a realizar el viaje, que comenzaba por entrar al interior de la montaña, un lugar húmedo y obscuro donde estaba el acceso al inframundo. Entre estos objetos, además de las ofrendas de cerámica y otros objetos, se ponían en el caso de los más altos mandatos, máscaras hechas con mosaicos finamente cortados de jade, obsidiana y concha. Hasta la fecha se han encontrado siete de estas hermosas piezas, únicas en el área maya.
Las cualidades de la arquitectura también destacan a Calakmul de otros sitios mayas. La planeación de la ciudad dependía del entorno natural en el que estaban, aprovechando cada espacio dado. El corazón de la ciudad se localiza en la Plaza Central, en la cual la Estructura II siendo la más grande del sitio, funciona como eje rector. Tiene una superficie de 120 metros por lado y está coronada a lo alto por cuatro pequeños edificios. Esta estructura tiene diferentes etapas constructivas, o sea que en diferentes periodos de tiempo quien estaba al frente del poder construía una nueva faceta de la edificación. Es en una de estas etapas que los arqueólogos al hacer una excavación al interior, descubrieron un imponente friso de estuco modelado que muestra una compleja iconografía de la simbología de los mayas, este magnifico ejemplo está fechado en el Preclásico Medio (600-300 a.C.).
La Pequeña Acrópolis y la Acrópolis Norte son otros espacios de gran tamaño dentro de la zona. La primera tiene una extensión de 250 metros con varias edificaciones aún no excavadas. La segunda tiene un tamaño mucho más imponente y tiene espacios público y privados o residenciales. Aquí podemos encontrar entre muchas otras estructuras, el juego de pelota.
El Grupo del Sureste es un área que tampoco ha sido investigada y que tiene una extensión de 300 metros. La Acrópolis de Chik Naab es un área habitacional de un tamaño considerable. En esta zona se encontró la estructura llamada Chan Chiich en donde un reciente descubrimiento ha dejado a la comunidad de arqueólogos perpleja. Se trata de unas pinturas murales que ha puesto a discusión mucha de la información que se tiene de los mayas. En primer lugar son pinturas hechas al exterior, adornando los muros de la pirámide; esto sin lugar a dudas es algo raro ya que por un lado otros ejemplos de pintura en el área maya son de carácter privado hechos en el interior de cámaras o cuartos de acceso restringido; y por otro lado los ejemplos de pinturas exteriores son escasos ya que su conservación no se lo permite. En segundo lugar las actividades que los personajes de las pinturas realizan, son poco usuales aún incomprendidas. Sin embargo la riqueza de los colores y lo variado de las vestimentas de hombres y mujeres, así como los objetos que los acompañan ponen a Calakmul en el ojo del estudio arqueológico y epigráfico actual.
Ramón Carrasco, quien lleva el Proyecto Calakmul ha sabido manejar la inmensa cantidad y calidad de los recursos históricos que se han encontrado en el sitio. Tan importantes ha sido los hallazgos que en el año 2002 se decretó Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Referencias
Carrasco, Ramón
2007 Comunicación Personal.
Folan, William
2001 Calakmul, En Archaeology of Ancient Mexico and Central America. Susan Toby Evans y David L. Webster eds. New York: Routledge.
Rodríguez, Omar
2010 Comunicación Personal.